Ganó Lula: qué puede perder la Argentina si no logra reducir la tensión

Lula da Silva fue reelegido y Milei tendrá que decidir cómo convivir con él.
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Resumen
- La Nova Indústria Brasil, lanzada por Lula en 2024 con metas hasta 2033, combina crédito, innovación y compras públicas para desarrollar sectores como la agroindustria, la…
- Prioriza las capacidades productivas nacionales, sin otorgar por sí sola un lugar a los proveedores del Mercosur.
- La reelección da continuidad política a esa orientación, aunque su alcance dependerá de cómo se ejecute.
- La participación argentina dependerá de su capacidad para negociar en una relación bilateral que atraviesa una de sus peores crisis desde el acercamiento de la década…
Para la Argentina, prolongar la confrontación puede tener un costo que no aparece de inmediato en la balanza comercial pero que podría traducirse en negocios que no se concretan, proveedores que quedan afuera e inversiones regionales sin participación argentina.
Los efectos de la tensión no son inmediatos. El comercio puede continuar mientras se pierden oportunidades de ampliarlo. Acordar procedimientos sanitarios, reconocer certificaciones o coordinar proyectos productivos puede exigir trabajo entre gobiernos.
Si la confrontación lo dificulta, la Argentina puede llegar tarde a decisiones que después costará modificar. La discusión alcanza a un entramado más amplio que el automotor. Según CAME, en 2024 exportaron a Brasil 1663 pymes argentinas por US$1414 millones. Los alimentos sin procesar representaron el 35,2% de esas ventas y los procesados, el 30,1%.
Para las pymes manufactureras, una oportunidad puede consistir en proveer equipos y componentes a industrias que se modernizan. El programa brasileño contempla maquinaria agroindustrial, tecnologías digitales e innovaciones en envases. Incorporarse temprano permite construir relaciones comerciales que más tarde sería difícil disputar. El financiamiento Finame del Bndes exige bienes nuevos, de fabricación nacional y acreditados por el banco.
Una máquina argentina no reúne esas condiciones solo por circular dentro del Mercosur. El objetivo debería ser negociar posibilidades de provisión y proyectos conjuntos que respeten esas reglas. El acceso de frutas y hortalizas depende del cumplimiento de requisitos sanitarios. En agosto de 2025, el Senasa incorporó a Brasil al sistema de certificación fitosanitaria electrónica. Esa cooperación agiliza operaciones aun con desacuerdos políticos.
Su relevancia está en que, por ejemplo, una demora en la frontera puede reducir el valor de la mercadería y comprometer entregas. En los alimentos procesados, la modernización brasileña puede ampliar la demanda de ingredientes y generar acuerdos de abastecimiento. También, puede fortalecer a fabricantes que compitan con productos argentinos.
Para una pyme que vende conservas o lácteos, la dificultad sería enfrentar competidores más productivos sin aprovechar la demanda de insumos que ese proceso genere. Los efectos llegarían también a las industrias regionales. Detrás de una exportación de fruta hay empaques, cámaras frigoríficas y transportistas; detrás de un alimento elaborado, plantas procesadoras y fabricantes de envases.
Fuente original: La Nación
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.lanacion.com.ar.