16 octubre, 2026

El bostezo podría regular la temperatura cerebral, según investigaciones mencionadas por la UNAM

El bostezo es un reflejo fisiológico presente en mamíferos, aves y algunos reptiles cuya función exacta permanece sin esclarecer por completo.

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Resumen

  • Aunque suele relacionarse con el sueño o el aburrimiento, interviene en procesos neurofisiológicos vinculados con el estado de alerta, la regulación cerebral y, en ciertas especies,…
  • Este acto comienza con una inspiración profunda y prolongada, seguida de una breve retención del aire y una respiración rápida.
  • Con frecuencia se acompaña de estiramientos en los músculos de la cara y del cuerpo.
  • De acuerdo con UNAM Global, el sistema nervioso central regula el bostezo mediante estructuras del tronco encefálico, en particular el bulbo raquídeo.

También, participan el hipotálamo y neurotransmisores como la dopamina, la acetilcolina y la oxitocina. Esta interacción indica que el bostezo no es un hecho aislado. Forma parte de mecanismos relacionados con la homeostasis cerebral, la modulación de la conducta y el control de la vigilia.

El bostezo podría ayudar a regular la temperatura cerebral Una de las explicaciones más estudiadas plantea que bostezar contribuye a enfriar el encéfalo. La teoría de la termorregulación cerebral propone que el movimiento aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro y favorece el intercambio de aire con el entorno.

Experimentos han mostrado que la frecuencia de los bostezos puede disminuir cuando la temperatura ambiental es elevada o si el cerebro mantiene una condición térmica estable. Estos resultados respaldan parcialmente la hipótesis, aunque no explican por qué se presenta en momentos sociales o durante los cambios entre sueño y vigilia. Otra línea de investigación asocia este reflejo con la regulación de la alerta cortical.

Es frecuente durante transiciones neurofisiológicas, como el paso de la vigilia al sueño o al despertar. En esos momentos, podría actuar como un mecanismo temporal de activación que ayuda a reorganizar la atención. El proceso involucra al sistema reticular activador ascendente, encargado de modular el nivel de conciencia y la respuesta a estímulos externos.

La explicación antigua que atribuía el bostezo a una necesidad de aumentar el oxígeno en la sangre y reducir el dióxido de carbono ya no tiene respaldo empírico suficiente. Estudios controlados señalan que las variaciones de oxígeno y CO₂ no se relacionan de forma consistente con la frecuencia del reflejo.

Bostezo contagioso se relaciona con la vida social El bostezo contagioso se observa en humanos y en distintas especies sociales. Su aparición se ha asociado con la empatía, la resonancia neuronal y la activación de las llamadas neuronas espejo. La probabilidad de contagiarse de un bostezo varía entre personas.

La edad, el grado de conexión social y algunas condiciones del neurodesarrollo pueden influir en esta respuesta. Aunque su función continúa bajo estudio, se ha planteado que puede ayudar a sincronizar conductas dentro de un grupo. Esta posibilidad lo vincula con formas de comunicación social no verbal. Desde la perspectiva evolutiva, el bostezo es un comportamiento ampliamente conservado.

Fuente original: Infobae

Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.infobae.com.

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