El dilema que atraviesa al Estado: liberar a los empleados para el partido de Argentina o pedirles que se queden

Si uno se posa sobre el Patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada puede advertir que en uno de los ventanales hay pegadas tres estrellas y una pequeña camiseta de Lionel Messi.
Edición iNFOLINK
Resúmen
- Si uno se posa sobre el Patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada puede advertir que en uno de los ventanales hay pegadas tres estrellas y…
- No habrá voluntad laboral que valga: los televisores de todo el edificio van a estar sintonizando el encuentro.
- A priori, no hay ninguna bajada de línea desde Presidencia ni desde ningún ministerio.
- Incluso, la postura oficial es que los partidos se verán en la oficina si correspondiera por turno.
Si uno se posa sobre el Patio Malvinas Argentinas de la Casa Rosada puede advertir que en uno de los ventanales hay pegadas tres estrellas y una pequeña camiseta de Lionel Messi.
Es una de las tantas oficinas del Palacio de Gobierno que están adornadas por dentro y que seguramente están ilusionadas por lo que pueda llegar a acontecer en el partido de la Selección Argentina contra Inglaterra. No habrá voluntad laboral que valga: los televisores de todo el edificio van a estar sintonizando el encuentro.
Además, del nerviosismo lógico antes del miércoles, a lo largo y ancho de la administración pública nacional circuló el mismo dilema: qué política se dispondrá para la jornada de mañana para poder ver el partido.
Es decir, si los responsables de las distintas carteras -ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones y coordinaciones- darán aval a que los empleados públicos puedan retirarse del encuentro o tengan que verlo junto a sus respectivos equipos en la oficina. A priori, no hay ninguna bajada de línea desde Presidencia ni desde ningún ministerio.
Incluso, la postura oficial es que los partidos se verán en la oficina si correspondiera por turno. Pero no hay unanimidad. “Olvidate. Es la principal pregunta que nos hacemos todos. Qué podemos hacer mañana”, reconocía una Coordinadora de un ministerio que espera de la decisión de su superior sobre qué decirle a sus empleados.
En esa área marcan que la gran mayoría de la planta que asiste de manera presencial todos los días viene del Conurbano. “No quiero quemarla, pero en el eventual caso de que ganemos… ¿sabés lo que va a ser el Microcentro? A todos nos emociona el partido, pero muchos queremos llegar a casa a una hora razonable“, afirma esta funcionaria.
Un secretario que no quiso revelar su identidad reconoció a Infobae que habilitó a que sus empleados vayan más temprano a la oficina y que se liberen antes del partido. Justifica su decisión en que varios viven lejos y que “el tráfico y las estaciones de trenes van a ser un quilombo”.
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.infobae.com.
