Swingers en la mitad de la vida: “Es un viaje de ida en el que no podés parar”

Edición iNFOLINK
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.clarin.com.
Swingers en la mitad de la vida: “Es un viaje de ida en el que no podés parar”. Ayelén (46) quería probar algo nuevo.
Resúmen
- Su matrimonio anterior había sido bastante tradicional y con su actual pareja buscaba experimentar otras prácticas y sensaciones.
- Un día le propuso a Alejandro (50) iniciarse en el mundo swinger.
- Hasta allí, eran una pareja como cualquier otra: ella tenía cuatro hijos, él tenía dos, cada cual cumplía con su trabajo estable y vivían juntos.
- Se conocían desde hacía casi dos décadas, pero su entrada al intercambio de parejas se dio cinco años atrás.
Ayelén (46) quería probar algo nuevo. Su matrimonio anterior había sido bastante tradicional y con su actual pareja buscaba experimentar otras prácticas y sensaciones. Un día le propuso a Alejandro (50) iniciarse en el mundo swinger. Sorprendido, como toda respuesta, él esbozó: “¿Estás segura?”.

Hasta allí, eran una pareja como cualquier otra: ella tenía cuatro hijos, él tenía dos, cada cual cumplía con su trabajo estable y vivían juntos. Se conocían desde hacía casi dos décadas, pero su entrada al intercambio de parejas se dio cinco años atrás. “Fue por una curiosidad de Ayu, ella quería conocer nuevas experiencias”, admitió el hombre, en diálogo con Clarín.
Su esposa añadió: “Yo venía de un matrimonio básico, tranquilo. Al principio quería una relación distinta, más abierta. Después terminó siendo para el lado swinger, que son dos cosas distintas”. Pese al asombro inicial que la propuesta generó en Alejandro, luego de un mes estaba preparando su primera salida a un boliche swinger. Un lustro después, ya son expertos en ese estilo de vida.
Ese debut, al principio, no salió como lo esperaban. “Una cosa es lo que yo tenía en mente y otra cosa es verlo ahí en directo”, reconoció la mujer. Fue como un golpe de realidad sin preámbulos: cuando vio a su marido besar a otra mujer, el impacto fue tal que los separó casi de inmediato.

“Fue la primera vez que veía que otra mujer lo besaba. Mi reacción fue automática”, recordó ella entre risas. Si hubo algo que la alentó a seguir, aseguró, fue la actitud de su pareja. “Esa primera noche, cuando él vio mi incomodidad, me agarró de la mano, me contuvo, me apoyó”, destacó Ayelén. Horas después, ambos cumplieron con el objetivo de intercambiar. “Fue raro.

La pasamos bien, pero después en la vuelta a casa hablamos mucho de cómo nos sentimos, de qué es lo que queríamos y si lo queríamos volver a repetir”, rememoró la mujer. Y reincidieron de las formas más variadas: en boliches, en fiestas privadas, haciendo tríos y más.

Con el tiempo, el resultado fue tan positivo que la mujer afirmó: “Es un viaje de ida en el que no podés parar”. Aunque alguna vez experimentaron celos, hay una premisa que es clara para ambos: sólo se trata de algo físico. Alejandro mencionó que la intención es “disfrutar del sexo de otra manera, con respeto a las otras parejas” y también entre ellos.

