«Somos pervertibles sin darnos cuenta”: Constanza Michelson, el caso Epstein y los microdramas de la vida

A todo el mundo le pasó: de pronto una pavada, un tropiezo, un colectivo tomado para el lado contrario, una rueda que se pincha, algo pequeño para todo el mundo nos pasa en el…
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Resúmen
- Microdramas, así la llama la psicoanalista chilena Constanza Michelson y así es el título de su último libro.
- Su ejemplo es un corte de pelo decidido por un impulso en mitad de la noche.
- Porque, según la imaginación doméstica, no debería ser nada más que eso: una madre.
- Un objeto fijo en el paisaje de la casa, como la mesa o la lámpara”.
A todo el mundo le pasó: de pronto una pavada, un tropiezo, un colectivo tomado para el lado contrario, una rueda que se pincha, algo pequeño para todo el mundo nos pasa en el momento justo y parece cambiarnos -o, de verdad, nos cambia- la vida. Microdramas, así la llama la psicoanalista chilena Constanza Michelson y así es el título de su último libro.
Uno de los míos fue una profesora que se fue a trabajar a otro país justo después de convocarme a su cátedra: nunca entré a la cátedra, nunca fui profesora, mi vida corrió por otro lado.
“Un microdrama es una escena en la que alguien se juega un pedazo de vida, sin saber bien qué está en riesgo ni qué es, exactamente, la vida”, define Michelson en su libro, que tiene como bajada “El peso de lo leve”. Su ejemplo es un corte de pelo decidido por un impulso en mitad de la noche. El tijeretazo en el baño.
Que puede no ser nada o ayudar a pensar muchas cosas, como lo hace Michelson ante el rechazo de sus hijos a ese corte: “A los hijos no les gusta que la madre quiera ser otra. Porque, según la imaginación doméstica, no debería ser nada más que eso: una madre. Un objeto fijo en el paisaje de la casa, como la mesa o la lámpara”.
Ahora, de paso por Buenos Aires, Michelson habla con Infobae de esto y otras cosas que analiza en Microdramas: por qué gente inteligente e influyente se metió, sin que nadie la empujara, en la isla de Epstein, qué tan comunes a todos son los microdramas, cómo cambió eso que solíamos llamar “futuro”. -¿Cómo identificaste esta idea de microdrama?
¿Son parecidos los que tenemos todos o somos originales en nuestras penas? -Hay una idea de Cortázar que dice que no importa que hayas visto ciento cincuenta mil arañas: si de repente tienes una araña en el zapato, tienes la necesidad de contárselo a alguien.
Y a ese alguien no le importa absolutamente nada que te encontraste una araña en el zapato, pero bueno, eso genera algo. Eso es un microdrama, me parece. Me interesó pensar que el pensamiento crítico puede partir de un golpe.
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.infobae.com.
