Es argentino, necesita US$10.000 y vende guisos de lentejas para cumplir su sueño
Es argentino, necesita US$10.000 y vende guisos de lentejas para cumplir su sueño. Walter Melo estaba durmiendo cuando sonó el teléfono.
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Resúmen
- La voz del otro lado hablaba una mezcla de castellano e italiano y, durante los primeros segundos, el llamado le provocó más preocupación que entusiasmo.
- Hasta que consiguió entender qué querían decirle desde Europa a las 5 de la mañana: había sido seleccionado para presentar sus joyas en Milán.
- “Me alarmé porque no sabía de qué se podía tratar.
- Alguien me dijo que había quedado seleccionado para presentar mis joyas en un evento internacional y que era importante para ellos informármelo de forma personal”, recuerda…
Walter Melo estaba durmiendo cuando sonó el teléfono. La voz del otro lado hablaba una mezcla de castellano e italiano y, durante los primeros segundos, el llamado le provocó más preocupación que entusiasmo. Hasta que consiguió entender qué querían decirle desde Europa a las 5 de la mañana: había sido seleccionado para presentar sus joyas en Milán.
“Me alarmé porque no sabía de qué se podía tratar. Alguien me dijo que había quedado seleccionado para presentar mis joyas en un evento internacional y que era importante para ellos informármelo de forma personal”, recuerda Walter. Después revisó su correo electrónico y encontró la confirmación que terminaba de despejar cualquier duda. Desde su taller en Campana, Walter había completado el formulario sin demasiadas certezas.
Lo había hecho con la lógica de quien decide intentarlo antes de quedarse preguntándose qué habría pasado. “Dije: ‘Pruebo. Si tengo la suerte de entrar, genial’”, cuenta a TN. Finalmente, entró. La alegría trajo enseguida otro desafío. Participar significaba llevar hasta Italia las piezas en las que había trabajado durante meses, pero también afrontar pasajes, estadías, inscripciones y traslados.
Walter calcula que el proyecto completo ronda los US$10.000. Hasta ahora consiguió cubrir aproximadamente US$4500 y todavía necesita reunir cerca de US$5000. Entonces aparecieron las ideas. Con la ayuda de su familia, sus amigos y sus alumnos, Walter comenzó a buscar alternativas para juntar dinero.
Aprovechó algunas fechas patrias para preparar guiso de lentejas y mondongo, después hizo empanadas fritas de carne y actualmente organiza una rifa cuyo premio son, como no podía ser de otra manera, piezas realizadas por él. “Estamos armando este tipo de cosas para juntar dinero y poder aportar un poco más al viaje”, explica. No hay detrás un emprendimiento gastronómico ni un cambio de oficio.
Hay algo mucho más sencillo: hacer lo que sea posible para que una oportunidad que llegó desde miles de kilómetros no se pierda por falta de recursos. La historia de Walter con la joyería empezó mucho antes de que pudiera llamarla profesión. De chico hacía manualidades y buscaba, sin saberlo, un lenguaje propio.
Lo encontró fascinado por “el misticismo de las joyas antiguas” y comenzó a aprender de manera autodidacta. Su mamá todavía conserva el recuerdo material de aquellos primeros intentos. “Me había guardado bolitas de vidrio para jugar, las canicas. Las engarzaba con alambre de florista y las vendía”, cuenta Walter. Después vinieron las ferias, el intercambio con otros artesanos y la formación.
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por tn.com.ar.
