«Lo que pasó me tiene el corazón chiquito»: la ciudad más venezolana de EE.UU. se moviliza para enviar ayuda a los afectados por los terremotos

La tarde en la que la tierra tembló en Venezuela, Vianna Martínez no pensó en las pérdidas materiales ni en las réplicas, sino en su abuela, que vive sola en Caracas desde que sus…
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Resúmen
- Las horas que pasaron desde que conoció la noticia por WhatsApp hasta que pudo comunicarse con ella, después de varios intentos fallidos por cortes en las…
- "Por mucho tiempo, no pude hablar con mi abuela.
- Al final supe que estaba bien, pero la angustia de no saber nada fue desesperante", dice Vianna, de 22 años.
- "Todo lo que pasó en Venezuela me tiene el corazón chiquito", agrega.
La tarde en la que la tierra tembló en Venezuela, Vianna Martínez no pensó en las pérdidas materiales ni en las réplicas, sino en su abuela, que vive sola en Caracas desde que sus hijos y nietos emigraron a Estados Unidos.
Las horas que pasaron desde que conoció la noticia por WhatsApp hasta que pudo comunicarse con ella, después de varios intentos fallidos por cortes en las comunicaciones, fueron de pura incertidumbre. "Por mucho tiempo, no pude hablar con mi abuela. Pensé que había muerto. Al final supe que estaba bien, pero la angustia de no saber nada fue desesperante", dice Vianna, de 22 años.
"Todo lo que pasó en Venezuela me tiene el corazón chiquito", agrega. Mientras recibe donaciones para enviar a Venezuela en El Arepazo, un restaurante icónico para los venezolanos en la ciudad de Doral, en el condado de Miami-Dade, asegura que ayudar es una forma de sentirse cerca. "Siento que no puedo hacer nada desde aquí. No puedo regresar para ayudar a la gente.
Por eso vine a asistir con las donaciones, para sentirme útil de alguna manera", agrega. Doral es desde hace años el epicentro de la diáspora venezolana en Estados Unidos. Hoy, cerca del 40% de su población viene de ese país. Por eso, muchos la llaman la ciudad más venezolana de Estados Unidos. Incluso, se la conoce como "Doralzuela".
Para Alexis Mogollón, dueño del restaurante que recibe las donaciones, la respuesta de la comunidad fue inmediata y superó las expectativas. "La respuesta ha sido masiva. No solo de los venezolanos", dice Alexis, de pie dentro del restaurante, frente a una pared donde convergen una bandera de Estados Unidos y otra de Venezuela.
El nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico A 15 minutos de El Arepazo se encuentra el principal centro de donaciones de Doral. En los gigantescos galpones de la organización Global Empowerment Mission, dedicada a la ayuda humanitaria en caso de desastres naturales, una fila de autos esperan para dejar sus paquetes.
Ahí Christopher Barnes, un consultor empresarial de 53 años, ordena y rotula productos de higiene femenina en cajas de cartón, las mismas que serán entregadas en Venezuela. "Estoy con mi hijo y mi hija, vinimos a ayudar", dice.
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.bbc.com.
