El día que Borges firmó un libro “equivocado” y lo volvió genial (y otras anécdotas de escritores argentinos)

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre su escritor argentino favorito y nunca se atrevió a preguntar (Interzona) recopila “anécdotas secretas” relatadas por otras escritoras y otros escritores, tras una investigación de Daniel…
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Resúmen
- Entre otros, se ingresa en anécdotas sobre Adolfo Bioy Casares, César Aira, María Elena Walsh, Roberto Arlt, Silvina y Victoria Ocampo, Ernesto Sabato, Manuel Puig, Ricardo…
- Así, el libro recorre momentos como cuando Borges improvisa aforismos en baños públicos, Bioy escapa del fantasma de su propia fama y Aira se desintegra de…
- También, incluye a Wilcock y Bianciotti cruzando océanos para fingir que no se conocen.
- El dossier suma, además, el caso de Chitarroni, presentado en el momento en que convierte una dolencia en personaje literario.
Todo lo que usted siempre quiso saber sobre su escritor argentino favorito y nunca se atrevió a preguntar (Interzona) recopila “anécdotas secretas” relatadas por otras escritoras y otros escritores, tras una investigación de Daniel Guebel y Nancy Giampaolo.
Este Volumen I propone abrir al público un material reservado durante décadas: relatos sobre figuras de alta relevancia para la literatura del país que no buscan fijar una verdad definitiva, sino conservar aquello que los archivos oficiales suelen dejar afuera.
Entre otros, se ingresa en anécdotas sobre Adolfo Bioy Casares, César Aira, María Elena Walsh, Roberto Arlt, Silvina y Victoria Ocampo, Ernesto Sabato, Manuel Puig, Ricardo Piglia y Martín Caparrós. Así, el libro recorre momentos como cuando Borges improvisa aforismos en baños públicos, Bioy escapa del fantasma de su propia fama y Aira se desintegra de aburrimiento en un aeropuerto.
También, incluye a Wilcock y Bianciotti cruzando océanos para fingir que no se conocen. El dossier suma, además, el caso de Chitarroni, presentado en el momento en que convierte una dolencia en personaje literario. La lógica del libro se apoya en esa zona donde, según su propia formulación, la leyenda se confunde con la vida.
“Un escritor, si es de verdad, no debería morir nunca, o al menos, como pedía Bioy Casares, necesitaría contar con quinientos o seiscientos años de vida saludable para redondear su literatura. Infelizmente, hasta el momento no les ha sido concedida semejante extensión del plazo; los avances hacia una duradera trans o eternohumanidad parecen obra de ese subgénero llamado ciencia ficción.
Así, los escritores solo pueden bocetar los rudimentos de obras que tal vez brillarían más, con los deletéreos encantos del simulacro de perfección, si estas pudieran ser trabajadas con el sereno beneficio de centurias por delante”, escriben en el prólogo.
El punto de partida del trabajo de Guebel y Giampaolo no es la comprobación documental de cada episodio, ya que los testimonios reunidos apuntan a conservar una materia frágil: aquello que suele perderse cuando la memoria literaria queda limitada a los registros formales.
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.infobae.com.
