16 septiembre, 2026

DMT: la misteriosa molécula que producen las plantas y también existe dentro del cuerpo humano

La N,N-dimetiltriptamina es una de las sustancias psicodélicas más fascinantes conocidas por la ciencia. Está presente en numerosas plantas, también se produce naturalmente en mamíferos —incluidos los seres humanos— y desde hace siglos forma parte de prácticas espirituales. ¿Qué sabemos realmente sobre el DMT y qué continúa siendo un misterio?

Autor: Redacción iNFOLINK
Artículo elaborado a partir de diversas fuentes científicas, históricas y culturales consultadas con asistencia de inteligencia artificial y revisión de editor humano.


Existe una pequeña molécula capaz de provocar algunos de los cambios más extraordinarios conocidos en la percepción humana. Está presente en numerosas plantas, ha sido encontrada en animales y, sorprendentemente, también puede ser producida naturalmente por el organismo humano.

Su nombre es N,N-dimetiltriptamina, aunque prácticamente todo el mundo la conoce simplemente por tres letras: DMT.

Alrededor de ella conviven ciencia, medicina, antropología, culturas indígenas, experiencias místicas y numerosas teorías que todavía no han podido ser demostradas. Y durante los últimos años apareció además una nueva pregunta: ¿podría esta misteriosa molécula tener aplicaciones beneficiosas para la salud?

¿Qué es exactamente la N,N-dimetiltriptamina?

La N,N-dimetiltriptamina (DMT) es una molécula orgánica perteneciente a la familia de las triptaminas. Es un compuesto psicodélico capaz de producir profundas modificaciones temporales de la percepción, las emociones, el pensamiento y la experiencia subjetiva de la realidad.

Su estructura química guarda relación con otras moléculas biológicamente importantes, como la serotonina, la melatonina y el triptófano. Una parte fundamental de sus efectos psicodélicos está relacionada con su interacción con receptores serotoninérgicos del cerebro, particularmente el receptor 5-HT2A, aunque la farmacología del DMT es bastante más compleja e involucra otros receptores y mecanismos.

Pero el DMT presenta una característica particularmente fascinante: no es exclusivamente una sustancia sintetizada en un laboratorio ni una molécula completamente extraña al cuerpo humano.

Existe naturalmente en numerosas especies y también se ha detectado en organismos animales y humanos.

¿En qué plantas existe DMT?

La investigación científica y etnobotánica ha identificado DMT en diferentes especies vegetales distribuidas por diversas regiones del planeta.

Entre ellas aparecen especies pertenecientes a géneros como Psychotria, Mimosa, Acacia, Virola y Desmodium, entre otros.

Dos de las plantas más conocidas son Psychotria viridis, denominada frecuentemente chacruna o chacrona, y Mimosa tenuiflora, conocida en determinadas regiones de Brasil como jurema-preta.

Sin embargo, que una planta contenga DMT no significa automáticamente que produzca efectos psicodélicos al ser ingerida. La concentración, la forma de administración y, fundamentalmente, la manera en que nuestro organismo metaboliza la molécula resultan determinantes.

La extraordinaria química de la ayahuasca

Uno de los capítulos más interesantes de esta historia se encuentra en la Amazonia.

Durante generaciones, diferentes pueblos indígenas han utilizado preparaciones conocidas genéricamente como ayahuasca dentro de complejos contextos medicinales, comunitarios, ceremoniales y espirituales.

Mucho tiempo después, la farmacología moderna permitió comprender una característica extraordinaria de algunas de esas preparaciones.

Cuando el DMT es ingerido oralmente de manera aislada, determinadas enzimas del organismo —especialmente la monoaminooxidasa A (MAO-A)— lo metabolizan rápidamente.

Las preparaciones tradicionales de ayahuasca pueden combinar plantas que aportan DMT con otras que contienen determinados alcaloides capaces de inhibir temporalmente parte de ese metabolismo, permitiendo que el DMT ejerza sus efectos.

La interacción resulta científicamente fascinante, pero también explica por qué estas combinaciones no deberían reproducirse mediante experimentación casera. Las sustancias que inhiben la monoaminooxidasa pueden presentar interacciones importantes y potencialmente peligrosas con determinados medicamentos y otras sustancias.

El dato sorprendente: nuestro organismo también produce DMT

Aquí comienza quizás la parte más intrigante de toda la historia.

Desde hace décadas existen evidencias de que los mamíferos, incluidos los seres humanos, poseen mecanismos bioquímicos capaces de producir DMT endógeno, es decir, originado dentro del propio organismo.

El DMT ha sido detectado en muestras biológicas humanas y se conocen enzimas relacionadas con sus vías de síntesis. Diferentes investigaciones realizadas en animales también han encontrado DMT en tejido cerebral.

Revisiones científicas recientes han reabierto incluso el debate sobre la importancia biológica de esta molécula y sobre la posibilidad de que participe en procesos fisiológicos todavía insuficientemente comprendidos.

Pero aparece inmediatamente una pregunta inevitable:

¿para qué produce DMT nuestro organismo?

La respuesta científica actual es tan sencilla como fascinante:

todavía no lo sabemos con certeza.

¿La glándula pineal produce DMT?

Probablemente ninguna teoría relacionada con el DMT se haya popularizado tanto como aquella que lo vincula con la glándula pineal.

Se ha especulado que esta pequeña estructura cerebral podría producir DMT y que grandes liberaciones de la molécula podrían estar relacionadas con los sueños, experiencias místicas, el nacimiento o incluso las experiencias cercanas a la muerte.

La hipótesis es fascinante, pero es fundamental separar aquello que resulta posible o sugerente de aquello que ha sido demostrado.

No existe actualmente evidencia científica suficiente para afirmar que la glándula pineal humana libere cantidades psicodélicas de DMT durante los sueños, la meditación o en el momento de la muerte.

La existencia de DMT endógeno constituye un campo legítimo de investigación científica. Atribuirle automáticamente nuestros sueños o experiencias espirituales continúa siendo especulativo.

¿Podemos aumentar naturalmente nuestro propio DMT?

En internet circulan numerosas afirmaciones según las cuales determinadas técnicas de respiración, meditación profunda, ayuno, aislamiento sensorial, permanencia prolongada en oscuridad o determinadas fases del sueño provocarían grandes liberaciones naturales de DMT.

Hasta el momento, no existe evidencia clínica sólida que demuestre que alguna de estas prácticas eleve el DMT cerebral humano hasta concentraciones capaces de provocar un estado psicodélico comparable al producido por la administración externa de la sustancia.

Eso no significa que la meditación, determinadas técnicas respiratorias o las experiencias contemplativas no puedan modificar profundamente nuestro estado de conciencia. Existen investigaciones independientes sobre muchos de esos fenómenos.

Lo que todavía no podemos afirmar científicamente es que el responsable de esas experiencias sea necesariamente una liberación masiva de DMT.

¿Qué ocurre en el cerebro?

Una parte fundamental de los efectos psicodélicos del DMT está relacionada con los receptores de serotonina, particularmente el 5-HT2A.

Sin embargo, investigaciones recientes muestran un escenario mucho más complejo. El DMT también interactúa con otros receptores y se investiga especialmente la importancia de receptores 5-HT2A intracelulares y del denominado receptor sigma-1.

Cuando estos sistemas son profundamente modificados puede cambiar temporalmente la manera en que diferentes regiones cerebrales procesan e integran información.

Las personas que participaron en investigaciones con DMT han descrito alteraciones visuales extraordinariamente complejas, cambios profundos en la percepción del espacio y del tiempo, sensación de abandonar el cuerpo, disminución o desaparición temporal de la identidad individual y experiencias interpretadas como místicas o trascendentes.

El extraño fenómeno de las “entidades”

Existe además un fenómeno especialmente llamativo.

Algunas personas describen durante experiencias intensas con DMT la aparente presencia de seres, inteligencias o entidades autónomas con las cuales sienten estar interactuando.

Desde una perspectiva neurocientífica, estas experiencias pueden estudiarse como fenómenos producidos durante modificaciones extraordinarias de los mecanismos cerebrales que construyen nuestra percepción consciente.

Para determinadas interpretaciones espirituales, en cambio, representarían el acceso a dimensiones o niveles de realidad normalmente inaccesibles.

La ciencia puede estudiar qué sucede en el cerebro mientras una persona atraviesa semejante experiencia. Determinar filosóficamente qué significa aquello que experimenta constituye una pregunta diferente.

Antonio Escohotado: conocer antes que demonizar

El filósofo y ensayista español Antonio Escohotado dedicó décadas al estudio de la relación entre los seres humanos y las sustancias psicoactivas.

Su monumental obra Historia general de las drogas aborda el fenómeno desde perspectivas históricas, culturales, políticas, farmacológicas y fenomenológicas.

Una característica fundamental de su trabajo consistió en intentar estudiar estas sustancias evitando reducirlas exclusivamente a categorías morales.

Su perspectiva invita a comprender las propiedades, historia, riesgos y contextos culturales de las sustancias antes de formular conclusiones sobre ellas.

Su obra permite recordar además algo frecuentemente olvidado: la relación entre los seres humanos y las sustancias capaces de modificar la conciencia es muchísimo más antigua que nuestras legislaciones modernas sobre drogas.

DMT, religión y espiritualidad

Mucho antes de que un químico pudiera representar la estructura molecular de la dimetiltriptamina, diferentes culturas ya utilizaban plantas que la contienen.

En determinados pueblos amazónicos, estas preparaciones forman parte de sistemas culturales donde medicina, comunidad, naturaleza y espiritualidad no necesariamente constituyen categorías separadas.

Desde la perspectiva occidental moderna solemos preguntarnos si una experiencia provocada mediante una molécula puede considerarse genuinamente espiritual.

Pero esa pregunta abre inmediatamente otra todavía más profunda:

si toda experiencia espiritual ocurre finalmente dentro de un cerebro humano, ¿qué determina que una experiencia sea “real”?

La ciencia puede medir actividad cerebral, concentraciones químicas y respuestas fisiológicas. El significado personal, filosófico o espiritual que una persona atribuye a una experiencia pertenece a otro nivel de análisis.

¿Puede el DMT tener beneficios para la salud?

Esta es una de las áreas que actualmente despierta mayor interés científico.

Después de décadas en las que investigar psicodélicos resultaba extremadamente difícil, diferentes universidades y centros científicos volvieron a estudiar estas sustancias utilizando protocolos clínicos modernos.

En el caso del DMT, es importante hablar de potencial terapéutico y no de una medicina cuyos beneficios estén definitivamente establecidos.

Aun así, los primeros resultados justifican el interés.

1. Depresión

Uno de los resultados clínicos más relevantes apareció en un ensayo aleatorizado de fase IIa publicado en Nature Medicine que estudió DMT en personas con trastorno depresivo mayor.

Participaron 34 personas. El tratamiento experimental incluyó una administración controlada de DMT acompañada de apoyo psicoterapéutico.

A las dos semanas, el grupo que recibió DMT presentó una reducción significativamente mayor de los síntomas depresivos que el grupo placebo. En la fase posterior del estudio se observaron efectos antidepresivos que persistieron durante el seguimiento de hasta tres meses.

Es un resultado prometedor, pero debe interpretarse correctamente: 34 participantes constituyen una muestra pequeña y un ensayo de fase IIa no convierte al DMT en un tratamiento establecido contra la depresión.

Se necesitan estudios mayores que permitan determinar eficacia, seguridad, duración de los efectos y qué pacientes podrían eventualmente beneficiarse.

2. Neuroplasticidad: ¿puede favorecer cambios en las conexiones neuronales?

Otro campo particularmente interesante es la neuroplasticidad: la capacidad del sistema nervioso para modificar y reorganizar conexiones neuronales.

Investigaciones preclínicas han encontrado que el DMT puede favorecer procesos relacionados con el crecimiento de dendritas, formación de espinas dendríticas y cambios en conexiones sinápticas.

Por esta capacidad, el DMT y otros psicodélicos han comenzado a ser estudiados como posibles psicoplastógenos: sustancias capaces de promover determinados mecanismos de plasticidad neuronal.

Sin embargo, gran parte de esta evidencia procede todavía de estudios celulares y animales. No puede traducirse automáticamente en la afirmación de que consumir DMT “regenera el cerebro” humano.

3. Neuroprotección y respuesta al estrés celular

Revisiones científicas recientes también investigan posibles funciones relacionadas con neuroprotección, respuesta a la hipoxia, estrés oxidativo, regulación inmunológica y funcionamiento mitocondrial.

El receptor sigma-1 aparece especialmente involucrado en algunas de estas hipótesis.

Son líneas de investigación muy interesantes porque podrían ayudar a comprender por qué una molécula como el DMT aparece de manera natural en organismos tan diferentes.

Pero nuevamente existe una diferencia fundamental: una propiedad observada experimentalmente en células o animales no equivale a un beneficio clínico demostrado en personas.

4. Inflamación e inmunomodulación

También existen investigaciones experimentales que sugieren posibles efectos del DMT sobre determinados mecanismos inflamatorios y respuestas inmunológicas.

Esto ha llevado a estudiar la interacción entre DMT y el receptor sigma-1 en procesos celulares relacionados con inflamación y supervivencia celular.

Se trata de un campo preliminar. Actualmente no existe fundamento para presentar al DMT como tratamiento establecido para enfermedades inflamatorias.

5. ¿Y la ayahuasca?

Existe además literatura científica sobre posibles efectos psicológicos y psiquiátricos asociados con la ayahuasca, especialmente en investigaciones relacionadas con depresión y bienestar psicológico.

Pero es fundamental hacer una distinción: ayahuasca y DMT no son sinónimos.

La ayahuasca es una preparación compleja que contiene múltiples compuestos activos y posee además un contexto cultural y ritual específico. Por lo tanto, los resultados obtenidos estudiando ayahuasca no pueden atribuirse automáticamente al DMT aislado.

Entonces, ¿el DMT es beneficioso para la salud?

La respuesta más rigurosa actualmente sería:

podría presentar aplicaciones terapéuticas importantes, pero todavía estamos descubriéndolas.

La investigación sobre depresión ofrece señales clínicas particularmente interesantes. Los estudios sobre neuroplasticidad, neuroprotección, inflamación, hipoxia y otros mecanismos abren nuevas posibilidades, pero buena parte de esa evidencia sigue siendo preclínica.

Esto significa que existe una diferencia enorme entre afirmar que “el DMT está siendo investigado por sus posibles propiedades terapéuticas” y asegurar que “consumir DMT mejora la salud”.

La primera afirmación refleja el estado actual de la investigación. La segunda no está científicamente justificada.

¿Es peligroso el DMT?

Que una molécula exista naturalmente dentro de nuestro organismo no significa que administrarla externamente sea inocuo.

El DMT puede producir alteraciones extremadamente intensas de la percepción y de la conciencia, además de efectos fisiológicos transitorios.

El contexto psicológico, los antecedentes personales, determinadas enfermedades, los medicamentos utilizados simultáneamente y la combinación con otras sustancias pueden modificar considerablemente los riesgos.

Especial atención requieren las combinaciones que interfieren con las monoaminooxidasas debido a sus posibles interacciones farmacológicas.

Del mismo modo, los resultados obtenidos dentro de ensayos clínicos —con selección de participantes, dosis controladas, supervisión profesional y seguimiento— no pueden extrapolarse al consumo sin supervisión.

La frontera entre conocimiento y misterio

Después de décadas de investigación podemos afirmar algunas cosas con bastante seguridad.

Sabemos que el DMT existe en numerosas plantas.

Sabemos que los mamíferos, incluidos los seres humanos, poseen mecanismos capaces de producirlo endógenamente.

Sabemos que interactúa con sistemas neuroquímicos capaces de modificar radicalmente nuestra experiencia consciente.

Sabemos que plantas que contienen DMT han ocupado durante generaciones un lugar dentro de determinadas prácticas culturales y espirituales.

Sabemos también que la ciencia contemporánea está investigando seriamente su potencial terapéutico, y que ya existe evidencia clínica preliminar particularmente interesante en depresión.

Pero permanecen preguntas enormes.

No conocemos completamente la función fisiológica del DMT producido naturalmente por nuestro organismo.

No sabemos que sea responsable de nuestros sueños.

No se ha demostrado que explique las experiencias cercanas a la muerte.

Ni existe evidencia suficiente para afirmar que podamos provocar voluntariamente una gran liberación de DMT mediante meditación, respiración o prácticas similares.

Quizás por eso esta pequeña molécula continúa fascinando tanto a científicos como a médicos, filósofos, antropólogos y personas interesadas en la espiritualidad.

Porque detrás de la química del DMT aparece finalmente una pregunta muchísimo más grande que la propia molécula:

¿qué es realmente la conciencia, por qué nuestro propio organismo produce una molécula capaz de modificarla y hasta dónde puede llegar la experiencia humana?


Fuentes y referencias

Nature Medicine (2026):
A short-acting psychedelic intervention for major depressive disorder: a phase IIa randomized placebo-controlled trial. Ensayo clínico aleatorizado sobre DMT y trastorno depresivo mayor.
Consultar publicación científica

Neuropharmacology (2025) / PubMed:
Schimmelpfennig J. y Jankowiak-Siuda K. Exploring DMT: Endogenous role and therapeutic potential. Revisión sobre producción endógena, neuroplasticidad, neuroprotección, hipoxia, inmunomodulación y posibles aplicaciones clínicas.
Consultar en PubMed

Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry (2025) / PubMed:
N,N-dimethyltryptamine (DMT) in rodent brain: Concentrations, distribution, and recent pharmacological data.
Consultar en PubMed

Frontiers in Neuroscience / PubMed Central:
Barker S.A. N,N-Dimethyltryptamine (DMT), an Endogenous Hallucinogen: Past, Present, and Future Research to Determine Its Role and Function.
Consultar publicación científica

Behavioural Brain Research / PubMed Central:
Carbonaro T.M. y Gatch M.B. Neuropharmacology of N,N-Dimethyltryptamine. Revisión de la farmacología, receptores y posibles funciones endógenas del DMT.
Consultar publicación científica

Revisión sobre psicodélicos y neuroplasticidad:
Psychedelic-Induced Neural Plasticity: A Comprehensive Review and a Discussion of Clinical Implications. Revisión de investigaciones preclínicas y clínicas relacionadas con plasticidad neuronal.
Consultar publicación científica

Antonio Escohotado:
Historia general de las drogas. Obra de referencia para el abordaje histórico, cultural, político y fenomenológico de las sustancias psicoactivas.


Autor: Redacción iNFOLINK
Artículo elaborado a partir de diversas fuentes científicas, históricas y culturales consultadas con asistencia de inteligencia artificial y revisión de editor humano.

Nota editorial: Este artículo tiene finalidad exclusivamente informativa. Las hipótesis relacionadas con espiritualidad, sueños, experiencias cercanas a la muerte o liberación voluntaria de DMT se presentan como hipótesis y no como hechos científicamente demostrados. Los posibles beneficios para la salud mencionados corresponden a áreas de investigación científica y no constituyen una recomendación de consumo, automedicación ni asesoramiento médico.

«`0
Si te resultó interesante
Apoyá al creador con un regalo
⭐ Recibió $0 en regalos 👥 0 regalos
Crear mi link bio