4 octubre, 2026

Los vecinos que buscaron agua bajo tierra y cambiaron el destino de una ciudad

Hace tres décadas, un grupo de vecinos de Concepción del Uruguay decidió buscar una respuesta bajo tierra.

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Resumen

  • Las inundaciones recurrentes del río Uruguay golpeaban al turismo local y obligaban a pensar alternativas.
  • Hoy, Termas Concepción ocupa 30 hectáreas sobre el kilómetro 129 de la Autovía 14.
  • Tiene 17 piletas, parque acuático, parque aéreo, lago artificial, 74 unidades de alojamiento y una agenda permanente de actividades.
  • Además, proyecta la construcción de un hotel cuatro estrellas all inclusive que marcará una nueva etapa en su crecimiento.

Lo que comenzó como una apuesta incierta, sostenida por 42 socios sin grandes inversores detrás, atravesó perforaciones fallidas, la crisis de 2001 y una pandemia hasta convertirse en uno de los complejos termales más importantes de Entre Ríos.

Una oportunidad bajo la tierra “Todo proyecto carga un sueño detrás”, asegura Daniel Dutra, el entonces joven arquitecto que dibujó en papel vegetal, cuando el AutoCAD todavía no existía, los croquis de un emprendimiento que, apenas zarpó, comenzó a navegar los mares de la incertidumbre. “No fue solo por la crisis de 2001, sino por la concatenación de contratiempos.

Pero hoy somos una referencia para muchísimas familias de la región y la demostración de un trabajo colectivo que no se detiene. Eso es lo que cuenta”, dice Dutra, hoy responsable de la coordinación del complejo. A lo largo de la historia, las aguas termales han sido un remanso para el ser humano. A fines del siglo V a. C.

se disfrutaban en las villas romanas de Balmes y Thermae y, al igual que en la civilización griega, se construían estancias destinadas por completo a sus placeres. Aquí, hacia finales de los años noventa, algunas ciudades entrerrianas comenzaron a recorrer ese camino. Pero no porque sí. Los locales recuerdan aquella década por la brutalidad del río Uruguay.

Al no existir defensas urbanas, el agua no solo borraba las playas, sino que inundaba barrios enteros e instalaciones ribereñas. Impulsada por un fuerte evento de El Niño, la creciente de junio de 1992 alcanzó en el puerto local picos de hasta 8,70 metros. Las arenas de Banco Pelay quedaron sepultadas bajo el agua durante meses, destruyendo la infraestructura turística.

El “Súper Niño” de 1997 coronó aquel desastre con sus 12,61 metros y arruinó los veranos de 1997 y 1998 en toda Concepción del Uruguay. En paralelo, Federación estrenaba sus piletas termales, mientras Chajarí y Villa Elisa hacían lo propio en 1999. “El contexto exigía un cambio.

Las localidades cercanas mejoraban, como la ciudad de Colón, y nosotros íbamos para atrás, así que las reuniones de la Cámara de Turismo, integrada por hoteleros, gastronómicos, comerciantes y vecinos, eran largas y a veces duras. Yo acababa de recibirme de arquitecto y comenzaba a colaborar con aquel grupo.

Fuente original: La Nación

Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.lanacion.com.ar.

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