Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto: “Saber con cuánto dinero cuenta realmente un consorcio puede marcar la diferencia entre avanzar con una reparación urgente o postergar una obra”

Todos los meses, millones de argentinos pagan las expensas de su edificio.
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Resumen
- Hacen una transferencia, reciben el comprobante y dan el tema por resuelto.
- Sin embargo, para la administración del consorcio, ese suele ser apenas el comienzo de un recorrido mucho más largo.
- Antes de convertirse en el pago de un proveedor, el sueldo del encargado o una reparación, ese dinero atraviesa una serie de procesos que pocas veces…
- ¿Por qué a veces la administración pide nuevamente el comprobante de pago?
Esa falta de visibilidad explica muchas situaciones cotidianas. ¿Por qué un depósito puede demorar en reflejarse?
¿Cómo puede ocurrir que un vecino ya haya pagado y, sin embargo, el sistema todavía registre una deuda? Detrás de esas preguntas no suele haber un problema de voluntad, sino de procesos. Durante años, la administración de consorcios avanzó en la digitalización de buena parte de su operación.
Las planillas de Excel dieron paso a sistemas de gestión, la documentación dejó de acumularse en carpetas físicas y la comunicación con vecinos y proveedores encontró nuevos canales. Sin embargo, la gestión financiera quedó rezagada. Mientras la información administrativa comenzó a concentrarse en una única plataforma, el dinero siguió recorriendo distintos homebankings, comprobantes enviados por WhatsApp, conciliaciones manuales y registros distribuidos entre diferentes sistemas.
Ese esquema obliga a reconstruir información permanentemente. Cada pago recibido debe identificarse, verificarse y asociarse a una unidad funcional antes de continuar su recorrido. Luego llegan los pagos a proveedores, los sueldos, las conciliaciones bancarias y los controles para asegurarse de que los saldos coincidan.
Según relevamientos realizados sobre administraciones de consorcios, solo estas tareas vinculadas con la gestión financiera pueden demandar alrededor de 360 horas mensuales entre validaciones, registros, conciliaciones y operaciones bancarias. Son procesos indispensables, pero que consumen tiempo y aumentan la posibilidad de cometer errores. El problema no es solamente operativo. También, impacta en la calidad de las decisiones.
Saber con cuánto dinero cuenta realmente un consorcio puede marcar la diferencia entre avanzar con una reparación urgente o postergar una obra. Cuando la información financiera no acompaña el ritmo de la operación, el esfuerzo termina concentrándose en reconstruir el pasado, en lugar de gestionar el presente y preparar el futuro. En los últimos años, otros sectores atravesaron un proceso similar.
La banca, el comercio y las empresas incorporaron herramientas que integran el movimiento del dinero con la información de cada operación. Esa evolución permitió reducir tareas manuales, disminuir errores y tomar decisiones con mayor rapidez. La administración de consorcios comienza ahora a recorrer ese mismo camino.
Fuente original: La Nación
Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.lanacion.com.ar.