Misterio sin resolver: en minutos desapareció un pueblo y sus 1200 habitantes

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Resumen elaborado por iNFOLINK News a partir de información publicada originalmente por www.clarin.com.
Han pasado 95 años y todavía no hay respuestas. Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni en Nunavut (Canada) desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.
Resúmen
- Han pasado 95 años y todavía no hay respuestas. Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni en Nunavut (Canada) desapareció un día y nunca más…
- Los kayaks destinados a la pesca se encontraban amarrados.
- No había huellas de pisadas ni de trineos en la nieve.
- Las escopetas de caza se encontraban guardadas en los casas.
Han pasado 95 años y todavía no hay respuestas. Un pueblo Inuit asentado junto al lago Angikuni en Nunavut (Canada) desapareció un día y nunca más se supo algo de sus 1.200 habitantes.
Sucedió en 1930 y la pregunta es: ¿dónde están todas esas familias Inuit? La rara y furiosa tormentaEra un pueblo que vivía de la caza y la pesca y que se asentó al borde de aquel lago para permanecer allí si no para siempre por lo menos un buen tiempo.
Otros poblados cercanos sabían de su presencia y tenían muy buenas relaciones con los Inuit. Eran acogedores y por eso Joe Labelle un cazador canadiense aprovechando el verano ártico se dirigió al territorio Inuit para venderles pieles como lo hacía todos los años. Pero cuando llegó al lago Angikuni algo no estaba bien.
Había sido un día donde se desató una rara y furiosa tormenta y creyó que había equivocado la ruta. Al pasar el fenómeno natural notó otra cosa extraña: era todo silencio y nada se movía.
Al llegar al campamento donde deberían estar los Inuit se sintió horrorizado: los perros no salían a recibirlo ni siquiera se escuchaban sus ladridos no había humo de las fogatas típicas y no se escuchaban los gritos de los niños jugando. Joe Labelle pensó que los Inuit habían decidido dejar la zona. Pero no. Algo extraño sucedía. Estaban sus casas.
Los kayaks destinados a la pesca se encontraban amarrados. No había huellas de pisadas ni de trineos en la nieve. Las escopetas de caza se encontraban guardadas en los casas. Las provisiones estaban guardadas en las despensas. Y muchas mesas estaban listas para el almuerzo.
Incluso en algunas casas los guisos de caribú a medio cocinar aún estaban en las cacerolas. La desaparición de 1.200 personasJoe dio vueltas y vueltas por el lugar y sus alrededores pero no encontró rastros de los Inuits.
